Introducción

Los equipos médicos cumplen un rol esencial para todo centro de salud, ya que, permite diagnosticar y tratar a los pacientes con suma precisión y seguridad, sin embargo, estos pueden presentar fallos por diversas razones y muchas de ellas, son por detalles pequeños que se pasan por alto. De este modo, repasaremos algunos de los errores más comunes:

  1. “Un equipo bien calibrado asegura diagnósticos más confiables.”

Los equipos médicos están diseñados para tener un largo tiempo de vida y buen desempeño, pero no se salvan del paso del tiempo, pues, con el pasar de los años, los equipos no calibrados pierden precisión y al no recibir mantenimiento, permanece el peligro de dañar sus componentes internos y requerir costosos repuestos. Debido a esto, se puede tomar como referencia datos erróneos tomados por una mala calibración o algún daño del equipo por falta de mantenimiento.

¿Qué hacer?

Se recomienda consultar con técnicos certificados en el área para poder planificar revisiones trimestrales, semestrales o anuales (que dependerá del uso de los equipos) y mediante un registro o calendario se garantiza tener un seguimiento del estado actual de los equipos.

  1. “Mientras más familiaridad se tenga con el equipo, mejor será su aprovechamiento.”

Un problema frecuente a la hora de manejar los equipos es el poco conocimiento que se tiene sobre estos, ya sea debido a adquisición de equipos nuevos o por rotación de personal, pues, muchas veces, lo que parece un mal funcionamiento puede simplemente deberse a un uso inadecuado o una duda respecto a ello. Por eso, es en estos casos, donde una capacitación breve puede marcar una gran diferencia.

¿Cómo actuar?

Al adquirir un nuevo equipo, se debe solicitar al proveedor que proporcione una capacitación para los encargados del área en el centro de salud, así, estos pueden capacitar al resto de miembros del equipo y actualizar al personal, asimismo, guardar los manuales o fichas técnicas resulta indispensable para resolver dudas de errores comunes.

  1. “La higiene del equipo es parte de la atención segura al paciente.”

Como cualquier dispositivo, los equipos médicos también requieren mantenerse limpios y desinfectados, ya que, no solo están en contacto con los pacientes, sino que garantiza una vida útil prolongada. Sin embargo, muchas veces, por desconocimiento o apuro, no se usan los productos adecuados, que pueden dañar los componentes delicados o amarillear la superficie de los equipos.

¿Qué opción tengo?

Resulta importante designar un personal encargado de la limpieza, que siga las indicaciones del fabricante sobre los productos de limpieza permitidos y la frecuencia con la que se usarán sobre los equipos.

  1. “No todo lo que se adapta físicamente está diseñado para funcionar bien con el equipo.”

En muchas ocasiones, ante situaciones de urgencia, se puede considerar usar en los equipos médicos los accesorios que se tiene más rápido a mano sin verificar si estos realmente son compatibles, provocando errores en la toma de resultados o en el peor de los casos, dañando partes internas del equipo.

¿Cómo evitarlo?

Prioritariamente, al adquirir nuevos accesorios, lo recomendable es que estos repuestos sean originales o recomendados por el fabricante, sin embargo, se puede consultar la ficha técnica para verificar si los equipos son compatibles con otras marcas. Además, ante falta de información o dudas, se aconseja pedir asesoría del proveedor antes de instalar un accesorio nuevo.

  1. “Las alertas no siempre significan algo grave, pero sí merecen atención.”

Aunque las señales visuales y/o sonoras puedan interpretarse como molestias o como errores menores, estas son realmente una herramienta de seguridad que buscan prevenir situaciones complejas, ya sea de algún problema de funcionamiento del equipo o dificultad con el paciente.

¿Cuándo actuar?

Es importante observar con atención y comprender por qué se activa cada una de las alarmas de los equipos, por lo que, si es necesario debería anotarse el tipo de alarma y revisar el manual. Sin embargo, si la situación persiste o empeora, debe contactarse con el área técnica o con un médico con conocimientos del equipo.

Conclusión

En conclusión, el cuidado de los equipos nace a partir de pequeños hábitos que garantizan grandes beneficios tanto en la seguridad del equipo como en su durabilidad. De este modo, detectar una alerta a tiempo, hacer una limpieza adecuada o agendar una revisión de mantenimiento y/o calibración demuestra que cuidas tus equipos y con ello, cuidas también a tus pacientes.